La mayor parte del costo de un módulo nuevo no está en su lógica de negocio, sino en el cableado que la rodea: registrar el proveedor, crear las migraciones con los tipos correctos, declarar permisos por rol, conectar las costuras de posteo al kernel financiero, sembrar filas por defecto cuando se crea una empresa. Ese trabajo es repetitivo, fácil de equivocar y rara vez interesante. Aurora Make lo extrae a un manifiesto declarativo, module.yaml, y deja que un generador determinístico lo materialice.
El manifiesto no es plantilla descartable: es scaffold inicial más contrato. Una vez generado el módulo, la lógica de dominio se escribe a mano sobre un esqueleto verde, ya conforme a las invariantes de la plataforma. El propio manifiesto sigue siendo la fuente de verdad del wiring, y las fitness functions verifican en cada build que el código y lo declarado no han divergido.